¡¡Por que nosotros también opinamos!! Abajo la dictadura de los malos fics


    Alan Myers y la caverna del inframundo

    Comparte

    Lólindir
    Pringado
    Pringado

    Cantidad de envíos : 5
    Fecha de inscripción : 01/12/2009

    Alan Myers y la caverna del inframundo

    Mensaje por Lólindir el Jue Dic 03, 2009 4:51 am

    De muggle a Mago

    Spoiler:
    Alan, todos le llamaban a si pero su nombre era Adalbert era un chico de cabello rubio de mediana estatura para sus diez años de edad, el vivía en Edimburgo junto a sus padres el acaba de terminar la primaria recientemente, no era de extrañarse inicio la primaria a los cuatro años, pero a principios de diciembre cumpliría los once años de edad.

    El se encontraba por las calles corriendo siendo perseguido por dos gordos y super panzones policías, que amenazaban con darle una buena paliza y si se la merecía, acaba de hacer varios grafitis en unas estatuas conmemórales de un parque a una de un jinete y su caballo, pinto de verde el ojo del caballo en el jinete le puso un bigote amarillo y en la espalda puso un ocho verde, en otra estatua no muy lejos puso u un parche en el ojo de color rojo y en los zapatos de la estatua puso un gato y para empeorarlo en el nombre puso unas letras MMDR (que significaban me muero de risa).

    Alan llego a las escaleras de un punte peatonal y empezó a subirlas a toda prisa, los policías exhaustos no pudieron subir corriendo pero del otro lado hab{ian otros policías se dio cuenta de la persecución y subió las escaleras corriendo Alan se vio acorralado pero el tenía un secreto, a los siete años el se cayo de la ventana del tercer piso de un edificio pero reboto, al momento del golpe, una fuerza inexplicable amortiguo su caída, desde entonces sintió Curiosidad que se lanzo desde más alto y de nuevo esa habilidad volvió a parecer y estaba listo para hacerlo de nuevo, se subió al barandal y se lanzo al suelo, estaba poco tiempo de chocar contra el suelo, solo unos segundos y después de cómo planeo Alan su caída fue amortiguada por el mismo aire aterrizando suavemente en el piso y siguió corriendo , los policías asombrados de ver como lo hizo, Alan se puiso de pie y siguio corriendo, aumento su velocidad y siguió corriendo hasta llegar ala estación de metro, paso por debajo de los torniquetes, sin pagar, y corrio hasta el vagón del tren.

    -Genial Alan y como te salvaste esta vez-

    Kevin era el mejor amigo de Alan era dos años mayor que el, Kevin era de cabello café tenía espinillas en la barbilla y feos barros en la cara, por lo general llevaba gorra casi nunca se peinaba cuando no estaba en la escuela pero una vez saliendo, se la ponía.
    Se encontraba sentado en unos delos ascientos laterales del metro con uan revista de motocicletas

    -Salte del puente ya sabes que reboto-

    -Deberías dedícate a paracaidismo-

    Ambos chicos empezaron a reírse a toda potencia, con suerte no había nadie más en el vagón, cuando fue el momento.

    -¡y ahora que hicieste?- pregunto mientras el metro se ponía en marcha

    -Un grafiti en una estatua- sonriendo orgullosamente de si mismo

    -y a quien le quitaste su gloria- dijo Kevin mirando a su maigo con curiosidad

    -a un caballo, ja ja gracias a dios que existen las rosquillas con chuchitos y la leche con chocolate-


    Alan y Kevin bajaron varias estaciones después, cuando salieron del metro, cada quien tomo su camino, ya que Kevin vivia a siete cuadras de distancia de Alan,-
    Alan solo recorrió cuatro calles en una dirección antes de llegar a una casa de un piso el eexterior era de color amarillo huevo, el jardin solo ten{ia cesped a su madre no le gustaba la jardinería, ni las flores, a un lado estaba la pequeña cochera donde un ferrari estaba estacionado, lo cu{al indicaba que su pap{a estab en casa. Alan camino hacia la puerta, saco la llave de su bolsillo y la metio dentro de la cerradura, toco el para anunciar su llegada.

    -Mamá ya llegue-

    Alan llegó hasta la sala de la casa ahí estaban sus padres y otro hombre, parecía ser mas o menos de la edad de su padre, pero vestía con una toga color café lechoso, tenía el cabello café oscuro y peinadao con una linea recta en medio

    -Bien ya llego el invitado de honor- fijo aquel hombre- podemos continuar, como el decía señora su hijo Adalbert consiguió una plaza en nuestro colegio-

    La madre de Alan era de cabello riso rubia y medio corto, de ojos color azul claro, de complextura medio delgada y bajita medía metro y medio de estatura, tenía orejas muy chicas , usaba aretes de oro , vestía con una blusa blanca y pantalones de mezclilla azul claro y unos xapatos de tacon negros, no se maquillaba mucho , rara vez se ponía lapiz labial y solo era para una junta o fiesta familiar

    El padre de Alan tenía el cabello negro peinado hacia atras, era de ojos cafés, una frente muy amplia pero no presentaba signos de calvicie, tenía la nariz muy ancha y las orejas grandes era alto medía un metro ochenta y teníia un complextura fuerte vestía con su ropa típica de de corredor la camisa sin mangas pegada al torso, tenis y pans de color blanco

    -¿está seguro señor no le entiendo?- la voz de su madre estaba temblorosa

    -¡Cree que es una broma divertida! Decir semejantes barbaridades- dijo su padre con un alto volumen casi gritando

    -Póngame a prueba señor y se los demostrare- dijo con amabilidad

    -Haber haga algo- excigiendo una prueba, como si ele stuvieran acosando de un crimen

    Aquel hombre miro la ventana solo por un segundo y esta se rompió en añicos..

    Los padres de Alan se quedaron impresionados por ese hecho no lo podían creer, su padre no bajo la guardia, Alan aun no entendía lo que pasaba, aquel hombre metió su mano en su toga y saco una rama y con ella apunto al vidrio roto.

    -reparo-

    El vidrió se volvió a forjar y quedo mas limpio y brillante que antes.

    -¿Qué está pasando?-Alan no lo podia creer se acerco a la venta y estiro la mano acercandola lentamente hacia el vidrio y lo toco, esperando cortarse o al menos sentir las grietas del vidrio, pasaron varios segundos , como si Alan esperara que se rompiera

    -Chico ¿tu eres Adalbert Myers cierto?-

    La madre de Alan dio un gemido demostrando inconformidad

    -si emm pero no me ha explicado nada- dijo Alana dandose la vuelta para ver al extraño

    -Simple eres un mago y acabas de obtener una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería-

    Alan no entendió muy bien lo que sucedió ese hombre le dijo que era un mago y que iría a una escuela de magos, debía ser una broma, talvez, eran de esos hombres que solo pedían dinero en las calles, pero no su vestimenta indicaba que debía ganar bastante, o talvez uera de una trampa, un plna opara secuestrarlo o una de esas bromas tlevisivas

    -no… no puede ser-

    -dime has experimentado de cosas raras cuando te enojas o asustas-

    Alan pudo decir no pero de su boca salieron otras palabras.

    -Cada vez que salto al caer algo amortigua mi caída, puedo hacer levitar las cosas, también puedo caminar por las paredes y se que puedo ver en la oscuridad… - y eso era verdad lo que Alana dijo muchas veces en el salón de clases los libros y las sillas levitaban por si solas, y muchas veces Alan se despertaba en la noche y podía ver todo con claridad como si fuiese de día

    Alan se detuvo su madre estaba alterada, su padre sin embargo parecía estar emocionado su mal humor parecía haber desaparecido, claro que para hacerlo enojar era muy dificil , su padre era demasido pasivo podría morirse un familiar y el estaría sereno, rar vez lo veía alterado o eneojado o en casod e que lo estubiera nadie podía percibirlo.

    -si no hay ninguna objeción…

    - el no, el no puede ir, no el ira ala secundaria…- su madre hablaba ya histericamente, no podía ni sosterner sus palabras

    -Liliana que no acordamos que haríamos todo por el- dijo el señor Myers interrumpiendola- , que acaso el día en que nació prometimos que le ayudaríamos a desarrollar todo su potencial- dijo su padre

    - Pero Sam...

    Alan ya le había contado sobre que podía ver en la socurdiad a su padre, pero acordaron jamas contarlo para no asustar a nadie, aunque más d euna vez le ayudo a su padre a encontrar cosas operdidas en el sótano, e incluso lo había llevado a acamapr ellos dos solos e ido a explorar de noche

    -Yo siempre he querido…

    -Si la magia es su talento entonces que lo desarrolles, pero que opinas tu Adalbert- dijo mirandolo a los ojos con su mirada penetrante que siempre lo pocía nervioso- Liliana no creas que no hje visto como le ves, siempre has visto tus sueños relizados en el

    Alan se quedo paralizado no sabía que decir, por una parte si quería ir por otra quería quedarse pero sin pensar de su boca salieron las palabras-

    -Si… estoy dispuesto- eso dijerons sus labios

    -Entonces señores Myers solo queda una cosa-

    Saco un pergamino y lo desenrollo donde estaba una carta o más bien un texto bien elaborado, con diferentes tipos y tamaño de letra.

    -Deberán firmar una carta en la cual se comprometen a guardar el secreto, si intentan hablar sobre nuestro mundo este hechizo les atara la lengua hasta que abandonen, todo intento de hablar de nuestro mundo-

    Los padres de Alan, leyeron y firmaron el acuerdo, su madre con la mano temblororsa y más lentamente y tras eso aquel hombre se levanto.

    -En la carta está la lista del material escolar también vienen un croquis para ubicar el lugar donde comprarlo-
    Les dio un sobre bastante amplio y pesado que saco del bolsillo de su toga.

    Empezó a dar indicaciones de cómo llegar a un lugar llamado el Cellejón Diagon donde se compraban todas los libros, uniforme, varitas e ingredientes de pociones etcétera y de cómo funcionaba el dinero en el mundo mágico.

    -Y eso es todo con su permiso-

    Se dirigió ala puerta donde Alan la abrió para que pudiera salir a la calle, una vez afuera el mago dio varios pasos hacia la calle y antes de salir del jardín delantero desapareció.

      Fecha y hora actual: Dom Sep 24, 2017 3:50 pm